Un gato entra en la casa

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La mejor edad para adoptar un gato joven es en la 10ª - 12ª semana de vida. A esta edad los gatitos son destetados de su madre y se acostumbran a su nueva familia y entorno. Los gatos mayores, sin embargo, suelen acostumbrarse rápidamente a su nueva familia y a su entorno y se convierten en gran compañeros. En los refugios innumerables gatos adultos y también gatitos de menor edad esperan un buen hogar.

Adquirir una cría de gato con características - una nariz extremadamente corta, orejas inclinadas o sin pelaje - no es una buena decisión en términos de bienestar animal. Estos animales sufren las consecuencias de éstas durante toda su vida.

Los gatos son criaturas de costumbres, pueden reaccionar muy sensiblemente a los cambios. Durante las primeras horas después de llegar a la nueva casa, el gatito necesita descansar mucho. Primero debe hacer frente a la falta de la figura materna y de hermanos. Incluso a un gato adulto le gustaría tener tiempo para conocer el nuevo entorno y especialmente a las personas de éste que aún son desconocidas. El acercamiento a los humanos viene entonces por su propia voluntad. Los gatos son muy curiosos, siempre y cuando les des el tiempo que necesitan.

Si quieres darle a tu gato la compañía de otro, lo mejor es llevar dos gatitos juntos. Con los gatos adultos se recomienda una socialización, si el animal ha convivido con otros gatos y le gusta. Con los gatos, que también preferían estar solos, es mejor abstenerse de esta idea. En cualquier caso, el reencuentro de dos gatos desconocidos debe hacerse con mucho cuidado y poco a poco.

Especialmente para los gatos que no saldrán de su casa y que a menudo tienen que quedarse solos durante el día, es definitivamente mejor si tienen un compañero de juego. Cuando se llevan dos gatitos, por ejemplo, pueden ser compañeros de camada. Los animales del mismo sexo suelen encajar mejor que los gatos y las gatas. Dos machos o dos hembras son similares en la confianza en sí mismos y en la forma en que se tratan entre sí. Los machos a menudo tratan a sus compañeros sociales de manera maleducada y "se ponen en escena" cuando llegan a la madurez sexual. La situación es similar en gatos de diferentes edades. Un gato joven y ágil puede ponerse rápidamente de los nervios de un gato mayor y más calmado.

En los cuartos de los gatos de los refugios de animales, los animales pueden ser observados acostados juntos, lamiéndose y jugando entre ellos. Estos son indicios de que estos animales también se llevarían bien en un hogar.

Si ya hay un gato viviendo en la casa, la elección del segundo gato debe basarse en la confianza del gato residente, la socialización, la edad y el sexo de los individuos involucrados. Demasiadas diferencias personales y el temperamento a menudo resultan problemáticas.

Las señales de estrés de los gatos deben considerarse siempre, incluso después de una socialización exitosa. Si no se les tiene en cuenta y un gato no se siente cómodo en su entorno, esto puede dar lugar a problemas de comportamiento, por ejemplo, a la suciedad.